Examen físico del cuello
Para realizar el examen físico del
cuello, es imprescindible determinar los límites de esta región.
El cuello que es la parte del cuerpo humano situada entre la cabeza por encima
y el tórax por debajo, tiene por tanto un límite superior y otro inferior. El
límite inferior está bien definido y se describe como la línea que por la parte
posterior une el acromion en ambos hombros, pasando por la apófisis espinosa de
la séptima vértebra cervical. Este límite se continúa por delante con una línea
que pasa por ambas clavículas y la horquilla esternal; cuando se toma este
límite inferior, quedan incluidas en el área del cuello ambas fosas
supraclaviculares.
El límite superior tiene variantes, algunos suponen que se debe considerar una
línea, que cuando pasa por el resalto del hueso hioides en la cara anterior,
llega a la rama ascendente del maxilar inferior y asciende por ésta hasta la
mastoides y continúa por detrás hacia la protuberancia occipital.
Otros consideran este límite en igual forma y solo difieren al plantear que en
la parte anterior, la línea pasa no por el hueso hioides, sino por todo el
maxilar inferior, o sea que la línea que alcanza la rama ascendente del maxilar
inferior recorre toda la rama horizontal de ese hueso. En ambas versiones, en
los límites superiores del cuello queda incluida la celda parotídea, y en la
segunda versión, queda incluido además el suelo de la boca en su superficie
externa de revestimiento de piel. Se prefiere esta última versión y que en el
examen físico del cuello se incluya esta parte del suelo de la boca.
Otro aspecto que se debe precisar es la forma geométrica del cuello. Para
algunos es un cilindro, para otros es un cono truncado con una cara posterior,
dos caras laterales y una cara anterior. Se prefiere esta versión de cono
truncado, pero se piensa que en lugar de ser una cara anterior se observa como
una línea anterior. Es decir, serán una cara posterior, dos laterales y una
línea anterior, como un verdadero triángulo.
Con estas premisas se describe el examen físico del cuello y se hace exclusión
del examen de la glándula tiroides y la parótida, que serán tratados aparte.
Las maniobras más importantes en el examen físico del cuello son la inspección
y palpación, ya que la auscultación y percusión tienen aplicaciones muy
específicas.
La posición del paciente debe ser sentado con exposición de la zona a explorar
frente a la luz y con ausencia de ropa en esa parte. El examinador se coloca
por detrás o delante del paciente.
Inspección
El examinador se debe colocar en
posición sentado, en un plano a nivel del paciente.
Examen por detrás del paciente
Se hará con la cabeza en flexión
forzada (Fig. 2.1) donde se observan las distintas estructuras musculares todo
centrado por la columna cervical. El límite de la región está dado por los
músculos trapecio, la protuberancia occipital y una línea horizontal que une
ambos acromion.

Cara posterior
Se apreciarán asimetrías, aumento de volumen o verdaderos tumores que pueden
corresponder a los tejidos de la zona. Se observará la columna cervical en el
medio.
En el centro está la columna cervical y a ambos lados los músculos trapecio.
Otras estructuras, además de los tejidos propios de cualquier región de la
economía, como la piel y faneras, son los linfáticos y ganglios. Se debe
recordar que estos linfáticos responden al drenaje del cuero cabelludo.
Los posibles estados patológicos de esta zona serán dependientes de los propios
tejidos como tumores de la piel y sus anexos, músculos y sobre todo
adenopatías. En pacientes diabéticos a veces puede ser observado en esa zona un
eritema con tumefacción y múltiples orificios por donde sale pus, lo que
corresponde a un ántrax.
Examen por delante del paciente
Se hará con la cabeza en
hiperextensión donde se observa la línea media y ambas caras laterales. Se ha
dibujado superponiendo la silueta de la glándula tiroides, que como puede
observarse se encuentra en la parte más inferior, con el istmo descansando
sobre los primeros anillos traqueales. Se señala el hueso hioides, así como el
cartílago tiroides y más abajo, al finalizar este, el cartílago cricoides.
Entre los dos es el sitio de la coniotomía.
Se tendrá la imagen general de toda la zona que incluye la línea media y ambas
caras laterales, donde se observará si existen asimetrías, así como el latido
de las arterias carótidas y se apreciarán las venas yugulares que pueden estar
ingurgitadas como ocurre en el síndrome mediastinal.
Línea anterior
Llega desde el ángulo anterior del
maxilar inferior, por encima, hasta la horquilla esternal por debajo.
Cuando se comienza desde el ángulo anterior que forman al unirse las dos ramas
horizontales del maxilar inferior en el mentón, hacia abajo, se encuentra de
manera sucesiva lo que se explica a continuación:
Hasta llegar al borde superior del hueso hioides, está el espacio entre los músculos
milohioideos, donde puede ser apreciada como proceso patológico, la presencia
de alguna adenopatía, que responde al drenaje linfático de la boca. Este
espacio, corresponde al suelo de la boca, en íntimo contacto con la mucosa de
esa zona y por tanto con las glándulas salivares sublinguales. Un aumento de
volumen de estas, puede emerger a este nivel, entre los músculos, en forma de
tumor. A esta patología se le llama ránula.
Al sobrepasar el hueso hioides, se percibe un breve espacio entre los músculos
tirohioideos; puede aparecer un tumor redondeado, o un orificio por donde sale
líquido a veces mucinoso o purulento. Esta formación puede corresponder a un
quiste tirogloso, que es una formación secuela de un déficit de desarrollo del
primer arco branquial. Este tumor, de consistencia quística, se halla unido por
medio de un conducto o trayecto que pasa a través del hueso hioides con la base
de la lengua a nivel del agujero ciego. En ocasiones y producto de infecciones
faríngeas, que infectan el quiste, se produce un absceso, que drena su
contenido al exterior y queda como secuela una fístula del conducto tirogloso.
Se han descrito tumores malignos del conducto tirogloso.
Debido a la unión de esta patología con la base de la lengua el movimiento de
ésta saliendo y entrando y manteniendo la boca semiabierta, produce el
desplazamiento de la formación hacia arriba y hacia abajo. Esta maniobra se
llama de Hamilton Bailey, que se complementa con la palpación.
Si se prosigue la exploración hacia abajo, se encuentra casi inmediatamente el
cartílago tiroides y más abajo, el cartílago cricoides. Entre estas dos
formaciones se encuentra la membrana cricotiroidea, que debe ser bien conocida
por todos, ya que puncionando la misma con un trócar de suficiente calibre se
puede crear una vía aérea rápida en casos de obstrucción alta de las vías
aéreas. Este procedimiento quirúrgico se llama coniotomía.
Más abajo, se pueden apreciar los primeros anillos traqueales y por delante de
ellos, justo por encima de la horquilla esternal que es el límite inferior, se
encuentra el istmo de la glándula tiroides que cuando es normal solo puede ser
palpado si existe una amplia experiencia. Es a este nivel y hacia ambos lados
donde se debe ir a explorar la glándula, que puede ser asiento de aumentos de
volumen difusos, nodulares, etcétera.
Se invitará al paciente a deglutir, para observar si las estructuras se mueven
hacia arriba y hacia abajo siguiendo los movimientos de la deglución. En el
caso de tumores, si esto ocurre indica que están adheridos a la laringe,
tráquea o esófago cervical.
Caras laterales
Además de la visión general que se
tiene cuando se sitúa delante del paciente con la cabeza en hiperextensión,
para hacer la inspección de cada cara lateral se debe girar la cabeza hacia el
lado contrario y se mantiene su extensión.
Hay una a la derecha y otra a la izquierda. Sus límites son: por encima, una
línea que vaya desde el ángulo anterior del maxilar inferior, recorriendo la
rama horizontal y ascendente de este hueso, hasta llegar a la mastoides, para
formar seguidamente el límite posterior o externo, al descender esta línea por
el borde libre del músculo trapecio hasta el acromion de ese lado. El límite
inferior lo forma la clavícula y la horquilla esternal, hasta unirse con la
línea media descrita que forma el límite anterior o interno.
En el área de estas caras, existe el músculo esternocleidomastoideo que se
dispone en la misma en forma oblicua, desde la mastoides hasta la horquilla
esternal y divide esta área en dos triángulos. Uno es de base superior y
vértice inferior y está limitado por detrás, por el borde anterior del músculo
esternocleidomastoideo. El otro triángulo es de base inferior y vértice
superior. La base queda formada por la clavícula y los lados son por delante el
borde posterior del músculo esternocleidomastoideo y por detrás el borde del
músculo trapecio. En la figura siguiente se aprecia que este músculo, divide el
área y deja formados los triángulos anterior y posterior.
En el triángulo anterior, queda
incluido el suelo de la boca y por tanto, se pueden encontrar patologías de esa
dependencia como tumores o aumento de volumen de las glándulas salivares
submaxilares. También en la base de este triángulo está la celda parotídea,
lugar donde asientan los procesos patológicos de la glándula parótida.
Otro lugar de interés en este triángulo es en el borde anterior del músculo
esternocleidomastoideo, donde pueden aparecer procesos provenientes del déficit
en el desarrollo embrionario como los quistes y fístulas branquiales, que se
ven sobre todo en niños y jóvenes. Más profundo, en esta misma zona se
encuentra el paquete vásculo-nervioso y linfático del cuello con la carótida y
las yugulares. Aquí pueden aparecer adenopatías que drenan todo lo que es la
boca y la faringe. A veces se puede hallar una gran adenopatía en ese sitio que
puede corresponder a una metástasis de un tumor del cavun. A este nivel y en el
lado izquierdo, puede ser observado a veces un tumor que aumenta con la
ingestión de alimentos y que desaparece con ciertos movimientos que realiza el
paciente, lo que puede corresponder a un divertículo esofágico de Zenker.
Más hacia abajo, ya en las vecindades del vértice, se observan los lóbulos de
la glándula tiroides, que de estar muy aumentados de volumen, pueden llegar a
ocupar toda el área del triángulo y sobrepasarla.
En el triángulo posterior lo más significativo es que en él se localiza la fosa
supraclavicular. Aquí fundamentalmente se pueden encontrar adenopatías que
drenan principalmente los territorios de los pulmones, mamas y a veces estómago
en cuyo caso es en el lado izquierdo en el ganglio de Troissier.
En las fosas supraclaviculares se encuentra la cúpula pleural e inmediatamente
el pulmón, que pueden traducir patología en esa área, como en los casos de los
tumores de Pancoast. Debe recordarse que por esa zona se encuentra el nervio
simpático, que es susceptible de ser irritado o destruido por las formaciones
tumorales mencionadas que causan los síndromes de Pourfour du Petit en el
primer caso y Claude Bernard Horner en el segundo.
En este triángulo también se pueden localizar formaciones dependientes del
paquete vásculo-nervioso- linfático del cuello que hagan su emergencia por
detrás.
Palpación
La mejor forma de palpar el cuello
es cuando se sitúa el examinador de pie y por detrás del paciente figur. A continuación
se muestra la posición preferida por muchos para el examen del cuello y las
maniobras para ello son las mismas que cuando se palpa por delante.
Se muestra la palpación de las caras laterales
y línea media del cuello con el examinador
colocado por detrás del paciente.
La mano contraria a la zona a palpar
se debe colocar en la cabeza del paciente, para facilitar realizar movimientos
de flexión, rotación o de inclinación lateral, en la medida que facilite el
examen.
Cara posterior
La cabeza del paciente se debe
colocar en posición de flexión, la yema de los dedos del explorador, palpará la
columna cervical en toda su extensión para verificar deformaciones o tumores y
precisar dolor, que se corresponde a procesos de espóndiloartrosis o hasta
hernia discal cervical; se palpan ambos músculos trapecios, para verificar su
tonicidad que puede estar aumentada en los casos de tortícolis, con limitación
de los movimientos; en el espacio entre los músculos y la columna se explorará
en busca de adenopatías y se realizará la extensión, así como la rotación de la
cabeza hacia uno y otro lado, para verificar si existen limitaciones.
Línea media y caras laterales
La cabeza del paciente debe ser colocada en flexión ligera.
Línea media: cuando se palpa con la yema de los dedos, debe recorrerse desde
arriba y hacia abajo, donde se pueden apreciar los procesos patológicos
señalados en la inspección. En el caso de la posibilidad de un quiste del
conducto tirogloso, se realiza la maniobra de Hamilton Bailey, tomando el tumor
entre los dedos índice y medio y el pulgar, para apreciar el movimiento hacia
arriba y abajo con los movimientos de la lengua.
Caras laterales: se mantiene la flexión de la cabeza, se rota y se inclina
ligeramente hacia el lado objeto del examen de forma que los músculos de la
zona, en específico el esternocleidomastoideo, se relajen.
Triángulo anterior
Se debe comenzar palpando por debajo y detrás de la rama horizontal del maxilar
inferior, para lo que se utilizan los cuatro dedos de la mano y se deja el
pulgar libre.
Se muestra la palpación de la cara
lateral
izquierda realizada por delante.

Al efectuar esta maniobra, se
explora la superficie del suelo de la boca. El proceso patológico más frecuente
que se puede encontrar es el aumento de volumen de las glándulas salivares
submaxilares, así como adenopatías. Se continúa la palpación con discretos
movimientos de rotación, usando la yema de los dedos y explorando toda la superficie
del triángulo por delante del músculo esternocleidomastoideo. Pueden aparecer
aquí tumores como el higroma quístico y en el lado izquierdo existe la
posibilidad de hallar tumores del esófago cervical, como el fibroma del
esófago, que además tiene la particularidad de que se desplaza en sentido
vertical con los movimientos de la deglución. No es frecuente.
Debe recordarse que en la parte del vértice de este triángulo, se encuentran
los lóbulos de la glándula tiroides, cuyo examen será tratado aparte en forma
específica.
Se sigue la maniobra de palpación siguiendo el borde anterior del músculo
esternocleidomastoideo en toda su extensión de arriba a abajo, palpando al
propio tiempo el mismo músculo en su espesor. En esta maniobra se pueden hallar
los tumores o fístulas branquiales citados, que se ubican aproximadamente en el
tercio superior del trayecto. Los aumentos de volumen que se encuentran en esta
zona, pueden estar íntimamente unidos al músculo, por lo que se debe tratar de
precisar si son dependientes del propio músculo o no. Para esto la mano
contraria a la que palpa que se encuentra en la cabeza del paciente, se corre
hacia el frente y se le invita a que haga fuerza sobre esa mano, tratando de
rotar la cabeza. Esto pone en estado de contracción el músculo referido y
permite palparlo, tomándolo entre los dedos y el pulgar con lo que se puede
definir si el aumento de volumen mencionado depende o no del músculo. Se sujeta
la cabeza del paciente y se le solicita que se oponga a la mano del examinador
y se contractura el esternocleidomastoideo de ese lado, lo que permite su
exploración para conocer posibles tumores a ese nivel.
Exploración y examen del músculo
esternocleidomastoideo.
A continuación y siempre de arriba
hacia abajo, se introducen los cuatro dedos de la mano, dejando libre el
pulgar, por detrás del músculo esternocleidomastoideo, para palpar en la
profundidad, los latidos de la arteria carótida; junto a ésta se localiza la
vena yugular y los linfáticos.
La presencia de adenopatías podrá ser detectada en ese momento y en la parte
alta en ocasiones, se puede apreciar un tumor que puede corresponder al
corpúsculo carotídeo.
Es posible palpar un thrill además del latido arterial mencionado, lo que debe
hacernos pensar en un aneurisma de la arteria carótida o una fístula
arteriovenosa, en cuyo caso casi seguro que se ha podido apreciar a la
inspección de la zona una cicatriz, producto de un traumatismo anterior que
lesionó los vasos y pasó inadvertido, por no haberse explorado el cuello
quirúrgicamente en ese momento.
Triángulo posterior
En la base de este triángulo se encuentra la fosa supraclavicular, que al ser
palpada puede mostrar diversas patologías como tumores del vértice del pulmón,
con la característica de ser de consistencia dura e irregular. En estos casos
se acompaña de las otras manifestaciones a distancia referidas en la inspección
para los tumores de Pancoast. También esta zona es asiento de adenopatías que
de ser encontradas, obligan a la búsqueda de la lesión primitiva.
En personas algo gruesas, es posible encontrar la fosa supraclavicular
abultada, por la acumulación de tejido adiposo y en ocasiones la presencia de
un verdadero lipoma. El diagnóstico debe ser acucioso antes de descartar una
verdadera adenopatía.

la fosa suprapalpación de raclavicular izquierda por delante.
Auscultación
Este procedimiento que no tiene
mucha aplicación en el cuello, tiene valor en la situación planteada, cuando se
sospecha la presencia de un aneurisma de la carótida o una fístula
arteriovenosa de carótida y yugular; en ambos casos podrá ser escuchado un
soplo característico.
Percusión
Esta maniobra del examen físico, solo tiene valor hacerla en la región esternal
inmediatamente por debajo de la horquilla esternal, cuando se sospecha la
presencia de una prolongación endotorácica de un bocio. En ese caso existe
matidez en lugar de la sonoridad normal del mediastino anterior y superior.
Ganglios linfáticos del cuello y
territorios que drenan
Si se tiene en cuenta lo frecuente y relativamente sencillo que es detectar
adenopatías en el examen físico del cuello en cualquiera de sus zonas, es
importante conocer la distribución de los grupos ganglionares y el territorio
que drenan.
Submentonianos: están muy unidos a los músculos milohioideos, drenan el centro del labio
inferior, el suelo de la boca y el vértice de la boca, y drenan además hacia
los ganglios submaxilares y los cervicales profundos.
Submaxilares: drenan la comisura palpebral media, mejilla, alas de la
nariz, labio superior, parte externa del labio inferior, encías y parte
anterior del borde de la lengua y a su vez en los ganglios cervicales profundos
superiores.
Preauriculares: drenan la superficie lateral de la oreja y región temporal
vecina, y en los ganglios cervicales profundos superiores.
Auriculares posteriores: drenan la parte superior de la superficie
temporoparietal, la parte superior de la superficie craneal del oído y el dorso
del meato acústico externo, y en los ganglios cervicales profundos superiores.
Occipitales: drenan la región occipital del cuero cabelludo y a los
ganglios cervicales profundos superiores.
Cervicales superficiales: se sitúan a lo largo del músculo
esternocleidomastoideo. Drenan las partes bajas de la oreja y región parotídea
y a los ganglios cervicales profundos superiores.
Cervicales profundos: forman una cadena a lo largo de la vaina de la
carótida desde la base del cráneo hasta la raíz del cuello. Existe un grupo
superior que se sitúa por encima del borde superior del músculo
esternocleidomastoideo y el inferior, situado por debajo del borde inferior de
este músculo. El primer grupo drena la mayor parte de la lengua, laringe,
tiroides, tráquea, nasofaringe, cavidades nasales, paladar, esófago y otros
ganglios ya señalados, y el segundo grupo hacia la parte posterior del cuero
cabelludo y cuello, la región pectoral superficial y los ganglios cervicales
profundos superiores.
Supraclaviculares: se encuentran en las fosas supraclaviculares y forman
parte de la cadena cervical profunda. Drenan la parte posterior del cuello, la
región pectoral superficial y pueden recibir drenaje de los ganglios axilares,
así como de vísceras torácicas y abdominales.
Es importante conocer estas distribuciones, pues si en el examen físico se
detectan adenopatías en cualquiera de las localizaciones referidas, se debe
tratar de localizar la lesión que a distancia les ha dado origen.
Examen del cuello traumatizado
Antes de proceder a este examen, se
deben seguir todos los pasos establecidos ante el paciente con un trauma y
sobre todo en este en particular verificar y dejar establecida una vía aérea
suficiente (ver tema de "Trauma").
Heridas
El cuello por ser una zona muy vascularizada, sangra en forma abundante aún en
heridas poco profundas. Estas heridas por lo general se producen por intentos
suicidas, por lo que en la mayoría de los casos, son más profundas en su
extremo izquierdo, ya que el instrumento cortante es manipulado con la mano
derecha de la persona. El examen casi se limita a la inspección, pues de
inmediato son conducidos al quirófano para su exploración y hemostasia.
Contusiones
Inspección: La posición del paciente es igual
al examen de elección.
Se puede observar en el
sitio de la contusión un cambio de coloración de la piel que responde a la hiperemia
y hematoma correspondiente. En ese sitio podrá apreciarse un aumento de volumen
que puede corresponder a un hematoma profundo o enfisema intersticial o
subcutáneo de haberse producido ruptura de laringe, tráquea o esófago cervical.
Palpación: No difiere de la palpación del
cuello electiva, solo que con otros objetivos.
En la zona del trauma se deben explorar
con acuciosidad los pulsos de la arteria carótida, ya que la ausencia de pulso
a ese nivel es signo de lesión de la arteria y debe ser explorado
quirúrgicamente el cuello de inmediato.
Otro signo que se puede encontrar a la palpación es la crepitación que es
debida a la colección de gas intersticial o subcutáneo. Esto obedece a la
salida de aire por ruptura de alguno de los órganos del cuello como la laringe,
tráquea o esófago cervical como se señaló anteriormente. El signo de
crepitación por enfisema intersticial o subcutáneo puede ser encontrado en el
examen físico del cuello aún en ausencia de trauma de este órgano, pero sí de
trauma en mediastino. La presencia de enfisema en la base del cuello es signo
de neumomediastino.
Todos estos traumas de cuello exigen la exploración quirúrgica inmediata, lo
que evitará complicaciones futuras como las fístulas arteriovenosas.
La auscultación y la percusión tienen poco valor en este examen.